
Pescadores cordobeses fueron encontrados con vida tras permanecer cerca de 24 horas desaparecidos en una zona de bañados del departamento Quebracho, en Santiago del Estero, luego de sufrir una avería mecánica en la embarcación en la que se desplazaban. El operativo de búsqueda movilizó a fuerzas policiales, equipos de rescate y personal especializado, y culminó con el hallazgo de ambos hombres en una pequeña isla, donde pasaron la noche expuestos a bajas temperaturas.
La odisea comenzó el viernes, cuando cuatro amigos procedentes de la ciudad cordobesa de Miramar de Ansenuza llegaron al paraje Paso de la Cina para disfrutar de una jornada de pesca deportiva en las márgenes del río Dulce, actividad que compartían desde hacía años. Los visitantes arribaron alrededor de las 18 y establecieron un campamento en la zona ribereña.
Según determinaron posteriormente los investigadores, durante la mañana del sábado, cerca de las 9.30, dos integrantes del grupo, identificados por los apellidos Mandrile, de 57 años, y Reina, de 56, partieron a bordo de una lancha de fibra de vidrio equipada con motor con destino a una laguna ubicada a unos cuatro kilómetros del lugar, en un sector de bañados y canales.
El itinerario previsto contemplaba iniciar la navegación a la altura del puente de la Ruta Provincial 15, avanzar aproximadamente dos kilómetros y medio río arriba hacia el norte hasta un punto conocido como La Bomba y, desde allí, desplazarse un kilómetro y medio hacia el este para llegar a la laguna elegida para la pesca.
Antes de partir, los dos hombres informaron a sus compañeros que regresarían alrededor de las 14 para compartir el almuerzo y continuar disfrutando de la jornada al aire libre. Sin embargo, el paso de las horas comenzó a generar preocupación en el campamento cuando los pescadores no regresaron a la hora prevista.
La situación se tornó más inquietante debido a que en la zona no existe cobertura de telefonía celular, lo que impedía cualquier tipo de comunicación. Con el correr de la tarde y sin novedades de los navegantes, los otros dos integrantes del grupo, Manughini, de 62 años, y Cicarelli, de 54, decidieron emprender la búsqueda.
Alrededor de las 19, cuando la noche comenzaba a aproximarse, ambos abordaron otra embarcación y recorrieron el trayecto que sus amigos habían anunciado previamente. A pesar de realizar un rastrillaje por el sector, no lograron localizar ni a los pescadores ni a la lancha desaparecida.
Ante el fracaso de la búsqueda y el avance de la oscuridad, los hombres regresaron al campamento y solicitaron asistencia a las autoridades. La denuncia movilizó a efectivos de la Subcomisaría de Sol de Julio, en el departamento Ojo de Agua, quienes requirieron la intervención del Grupo Especial de Rescate (GER) para coordinar las tareas de localización.
Paralelamente, la preocupación llevó a los pescadores cordobeses a contactar a la Brigada de Seguridad Naval dependiente de la Municipalidad de Miramar de Ansenuza, ciudad de la que todos son oriundos. Integrantes de ese organismo viajaron hasta Santiago del Estero para sumarse al operativo.
Con las primeras luces del domingo se intensificaron los rastrillajes acuáticos y terrestres. Finalmente, cerca de las 9 de la mañana, los equipos de búsqueda lograron ubicar a Mandrile y Reina en una pequeña isla situada en una zona de bañados.
Los dos hombres se encontraban con vida, aunque presentaban síntomas de hipotermia producto de haber permanecido durante toda la noche a la intemperie bajo bajas temperaturas. A pesar de ello, las autoridades informaron que su estado general era bueno y que no corrían peligro.
Según relataron los propios pescadores tras ser rescatados, el inconveniente se produjo cuando se dirigían hacia la laguna elegida para pescar. Durante la navegación, el motor de la embarcación sufrió una falla mecánica que terminó dejándolos completamente varados, sin posibilidad de regresar ni de pedir ayuda.
La avería los obligó a refugiarse en una pequeña isla rodeada de bañados, donde permanecieron aislados durante casi un día completo hasta ser encontrados por los rescatistas.
El episodio concluyó sin víctimas ni consecuencias mayores, aunque dejó en evidencia las dificultades que presentan las zonas rurales y de humedales para las tareas de búsqueda y rescate. Tras recibir asistencia y superar el cuadro de hipotermia, los dos pescadores pudieron reencontrarse con sus compañeros y regresar durante la noche a Córdoba, poniendo fin a una experiencia que por momentos generó temor entre familiares y amigos, pero que terminó con un desenlace favorable.


