
Estados Unidos e Irán anunciaron el domingo un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz, la ruta más importante del mundo para el transporte de petróleo, y comenzaron a desandar de esta manera el camino para consolidar una desescalada en la guerra que iniciaron Washington y Tel Aviv con sus bombardeos sobre Teherán. La guerra impactó con fuerza en los precios del barril de petróleo, golpearon los Bolsas de todo el mundo y sumaron mucha incertidumbre a los mercados.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó el fin de semana que el paso marítimo vital para el mercado energético global volverá a operar con normalidad a partir del viernes, una vez que se formalice el entendimiento alcanzado entre ambas partes. La noticia tuvo un impacto inmediato en los mercados internacionales: el petróleo registró una caída cercana al 4% y los futuros de Wall Street avanzaron impulsados por una mejora en el apetito por riesgo, y los principales mercados asiáticos abren con una fuerte suba en torno al 6%.
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y por allí circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa en todo el mundo. Por esa razón, cualquier interrupción en su funcionamiento suele traducirse en fuertes movimientos de precios y en una mayor incertidumbre para la economía global.
Según informó la agencia estatal iraní IRIB, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán confirmó que el acuerdo con Estados Unidos será firmado el viernes y agradeció a Qatar y Pakistán por su participación en las negociaciones. Desde Teherán sostuvieron que el entendimiento contempla el fin inmediato de las hostilidades y el levantamiento del bloqueo naval en la región.
Sin embargo, todavía persisten dudas sobre los alcances concretos del acuerdo y su implementación. Operadores marítimos y compañías energéticas siguen atentos a la situación de cientos de embarcaciones que permanecen afectadas por las restricciones impuestas durante el conflicto, así como al estado de las instalaciones de producción y exportación de hidrocarburos.
La posibilidad de una reapertura plena de Ormuz representa un alivio especialmente importante para las economías asiáticas, que dependen en gran medida del petróleo y el gas provenientes del Golfo Pérsico. Diversos gobiernos comenzaron a expresar públicamente su respaldo a la iniciativa y reclamaron que las negociaciones avancen hacia una solución duradera.


