
A través de un fuerte mensaje público, la titular del Senado no ahorró calificativos para criticar el manejo del área de Defensa e ironizó sobre la falta de consecuencias políticas en la actual administración: aseguró que en otros gobiernos “por mucho menos, renunciaban todos los implicados”.
Las objeciones de Villarruel apuntaron de forma elíptica, pero directa, a la cartera que conduce el ministro Luis Petri. Además del equipamiento, la vicepresidenta visibilizó la crisis del sector y afirmó que "los sueldos del personal militar están en el subsuelo", advirtiendo simultáneamente que la Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) se encuentra "totalmente quebrada". En ese contexto de precarización, lanzó una fuerte pregunta retórica: "¿A quién responden estos uniformados?".
Reclamos en el Día de la Armada:
El duro posicionamiento de la vicepresidenta coincidió con otras demandas institucionales provenientes del seno de las propias fuerzas. Durante el acto oficial por el Día de la Armada, celebrado en la Base Naval Puerto Belgrano, el jefe de la fuerza, almirante Juan Carlos Romay, reclamó ante los funcionarios nacionales una política sostenida de inversión en equipamiento, tecnología y mantenimiento naval.
Romay advirtió abiertamente sobre las severas limitaciones operativas que condicionan la tarea diaria y remarcó que la Argentina no puede ceder presencia estratégica en el Atlántico Sur ni descuidar la protección soberana de sus recursos marítimos.



